18 de marzo de 2013

El color en la mentalidad medieval europea. Parte I

El simbolismo del color en la mentalidad medieval europea

El simbolismo del color en la mentalidad medieval europea es al mismo tiempo una alternativa que nos muestra la posibilidad de unas concepciones diferentes de las actuales y parte del sustrato sobre el que se han formado estas concepciones.

La edad media

La edad media es un periodo muy largo que arranca con la caída del Imperio Romano Occidental en el siglo V y concluye con la caída del Imperio Romano de Oriente, el descubrimiento de América y la invención de la imprenta en el siglo XV. No es un período homogéneo y la denominación misma, que hace referencia a una supuesta época de transición entre la Edad Antigua y la Edad Moderna, es un concepto que se utiliza, retrospectivamente, a partir del siglo XVIII.

A través de la Edad Media nos llegan algunas concepciones de la antigüedad clásica, y en este periodo el simbolismo cromático va adquiriendo importancia y tienen su origen muchas de las interpretaciones ambivalentes de los colores. Restos de las concepciones medievales sobre el color forman parte, en algunos casos, de nuestras concepciones actuales. En otros casos encontramos usos del color que sólo se entienden desde aquella mentalidad diferente a la nuestra.

La relación entre la textura y color

De entrada hay que decir que la concepción actual del color como algo autónoma del material no forma parte de la mentalidad medieval. En esta mentalidad las categorías cromáticas están muy relacionadas con el origen y el simbolismo que se pueda dar al pigmento, el tinte, el metal, la piel, la tela o el material sobre el que se presenta. Como en la antigüedad, el contraste entre brillante y mate es especialmente importante. Los colores brillantes e intensos son mejor valorados que los colores mates y apagados.

La idea del color como algo relacionado con la luz no se empieza a difundir hasta el final de la Edad Media tras una importante polémica teológica entre prelados. Por lo tanto, para la mentalidad medieval, el color es materia y el color negro no es "ausencia de luz" sino un color más. Tampoco el blanco no se asociaba a lo que es "incoloro". Los pergaminos y demás soportes de la escritura no eran blancos; eso llegará con la imprenta y la generalización del uso del papel a partir del siglo XV. El color que se vinculaba a la luz no era el blanco sino el dorado. La separación del negro y el blanco del resto de colores acompaña la Reforma religiosa, la imprenta y la emergencia de la modernidad. Para la mentalidad medieval el blanco y el negro junto con el rojo forman la triada de colores simbólicos principales que encontramos en numerosas representaciones y también en los cuentos populares.


El cuento de Caperucita roja. Colores mediavales Rojo, negro y blanco
El cuento de Caperucita roja, documentado ya en torno al año 1000 en Lieja, ha transportado la tríada medieval del rojo (caperucita), el negro (lobo) y el blanco (abuela) hasta nuestros días.
Tríada presente también en otros cuentos, como el de Blancanieves (manzana, bruja, princesa) o la fábula del cuervo y el zorro (zorro, cuervo, queso). Kenneth Whitley, Sept. 7 1939, poster from the Library of Congress



Sinople, ¿color verde o rojo?

El verde y el rojo eran considerados color afines, para que los situaban como colores intermedios en la escala cromática. La terminología medieval del color no es nada clara desde una mirada actual. Algunos términos son difíciles de seguir para los historiadores como por ejemplo, el término medieval perse, que se utilizaba desde el siglo VIII y se dejó de utilizar el siglo XVI. Los historiadores no tienen claro a qué color se refería, ya que tanto podría ser un azul claro como un rojo oscuro. Como se suele utilizar referido a la ropa, podría hacer referencia a un tipo de tejido o un tinte. Pero hay muchos otros. Los términos glaucus, ceruleus y Blois se utilizaban tanto para el amarillo como para el azul. Y el término sinople utilizaba en la poesía para referirse a un tono rojo, mientras que en la heráldica se refería al verde. Seguramente hay que pensar que los términos hacían más referencia a los tintes y pigmentos, que cambiaban según la preparación, fijación y soporte-que a una categoría abstracta sobre el tono. Pero también que el uso simbólico del lenguaje predominaba sobre el referente.

Michel Pastoureau ha observado que en los romances arturianos de los siglos XII y XIII los «caballeros verdes» casi siempre son personajes irreflexivos o malvados. (Ilustración de N.C. Wyeth, 1922).
N.C. Wyeth [Public domain], via Wikimedia Commons


El simbolismo del color es casi siempre ambivalente, de modo que puede ser utilizado para dar un significado o su contrario. El color rojo, que vestían el papa y los cardenales, también puede ser el color del diablo. El color verde se relacionaba con lo que era inestable, maléfico y venenoso. En la alta Edad Media a menudo el demonio y los monstruos se representaban de color verde. Pero el verde también se podía utilizar para simbolizar la fe cristiana. El verde como símbolo o representación de la naturaleza no forma parte de la mentalidad medieval, ni siquiera de la renacentista. Esta vinculación no aparecerá en Europa hasta la época romántica.


La traición se viste de amarillo

Durante la edad media es cuando se produce en Occidente la construcción cultural del amarillo como color de la traición. Según Michael Pastoureau, esto tiene que ver con su competencia con el dorado. El dorado, brillante, es en la mentalidad medieval el color de la luz, del calor, la energía. El amarillo, apagado, es un falso dorado y acumula todas las connotaciones negativas. También la literatura viste de amarillo los caballeros traidores, como el Ganeló de la Canción de Roldán. El simbolismo del amarillo está muy ligado a la construcción de la baja edad media de la figura de Judas y la emergencia de una sociedad cada vez más represora.

El beso de Judas. Simbolismo del amarillo con traición
Judas haciendo a Jesús el beso que le delata a los romanos en el huerto de olivos de Getsemaní.
Para el amarillo del traje se utiliza pintura amarilla, diferente del dorado del fondo.
Pintura anónima del siglo XII, Galería de los Uffizi, Florencia. Obra bajo dominio público.

A partir del siglo XII Judas toma importancia como símbolo de la traición y se representa vestido de amarillo. Tras el fracaso de las cruzadas en Oriente Próximo la Iglesia católica y los reinos cristianos europeos empezaron a buscar enemigos interiores. Los diversos concilios Reims, 1148; Montpellier, 1162; Letrán III, 1179; Verona, 1184; Letrán IV, 1217 - hechos durante los siglos XII y XIII estimularon la exclusión y la persecución de herejes, judíos y leprosos. Se prohíben los matrimonios mixtos entre cristianos y judíos y se estipula que éstos deben llevar un distintivo que los identifique como tales.

La figura de Judas es la que transmite el simbolismo negativo del amarillo en las comunidades judaicas ya los proscritos en general. Prostitutas, madres solteras o morosos estaban obligados a llevar un distintivo amarillo en algunas ciudades. La señal de la estrella amarilla que los nazis impondrían a los judíos en los guetos y campos de concentración en el siglo XX es la recuperación de este simbolismo medieval.

Encontré Ester cerca del barrio judío, en un mercado situado en una colina desde donde se veía el punto en que el Cuerno de Oro se abre al Bósforo. Ester estaba exultante sumergida entre la multitud de esclavas que iban a comprar, las mujeres vestidas con el caftán ancho y descolorido de los barrios pobres, las zanahorias, los membrillos y los manojos de cebollas y nabos, con el vestido rosa que las judías estaban obligadas a llevar en público, con su cuerpo enorme en movimiento, sin cerrar la boca y enviándome señales moviendo vertiginosamente los ojos y las cejas.

O. Pamuk (2007). Me llamo rojo (ed. original 1998, pág. 78). Barcelona: Bromera.

El escritor turco Orhan Pamuk, premio Nobel de literatura 2006, hace referencia en el libro Me llamo rojo en la obligación de las judías de vestir de color rosa en el Estambul otomano del siglo XVI. La intención simbólica y estigmatizadora es la misma, pero el color es otro.


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Fuentes

  • (c) Fundació per la UOC. Alba Ferrer, David Gómez, Jordi Alberich 2010. Creative Commons Reconeixement Compartir Igual 3.0-es.

Referèncias bibliogràficas

  • M. Pastoureau (2009). Diccionario de los colores (ed. original 2007). Barcelona: Paidós Ibérica
  • R. I. Moore (1989). La formación de una sociedad represora. Poder y disidencia en la Europa Occidental, 950-1250. Barcelona: Crítica.
  • Gage, J, (1997) Color y cultura. La práctica y el significado del color de la Antigüedad a la abstracción (ed. original 1993; pàg. 82). Madrid: Siruela.
  • Moore, R. I. (1989). La formación de una sociedad represora. Poder y disidencia en la Europa Occidental, 950-1250. Barcelona: Crítica.
  • Heller, E. (2009). Psicología del color. Cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón. Barcelona: Gustavo Gili.
14:31

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