14 de octubre de 2011

Cromofobia: El color como subordinado a la forma

Hay relatos de la historia de la cultura occidental en los que se concibe al color como una amenaza del desorden. Lo describe bastante bien David Batchelor en su libro Cromofobia

Una parte de la cultura occidental ha discriminado el color en el arte, separándolo del discurso principal y asociándolo a algo ajeno (lo infantil, lo femenino, lo vulgar, lo homosexual, lo patológico, lo superficial, lo accesorio). 

En este sentido, el color se ha considerado casi un estorbo, sobre todo comparándolo con el fenómeno de la forma. Los valores más elevados de la cultura occidental (razón, verdad, orden, pureza) se asociaban a la forma, no al color.

Cromofobia.


El estudio de la crisis de la modernidad, o la postmodernidad misma, ha puesto el dedo en la llaga al poner en evidencia la estructura dual pero desigual propiciada por la cultura occidental en polarizaciones de conceptos antagónicos: dibujo/pintura, masculino/femenino, natural/artificial, mente/corazón, razón/emoción, orden/desorden, etc. 

El color representa, en ciertos discursos, un mundo peligroso, poderoso, amorfo, extralingüístico, psicótico y destructivo. 

Por otra parte, el uso del color sólo es considerado adecuado cuando figura como elemento de segundo orden, debajo de la superficie, tras la forma, como algo aprendido, ordenado, sometido y domesticado.

Como ocurre con todos los prejuicios, su forma de manifestarse y el odio que suscita encubre un temor: el temor a la contaminación y la corrupción por parte de algo desconocido o que parece inexplicable. Este odio al color, este temor hacia la corrupción por culpa del color, requiere un nombre: cromofobia.
Cromofobia, de David Batchelor


Webgrafia:
  • Facultad de Bellas Artes OCW. Usos Plásticos del Color, Campus Virtual Andaluz - Universidad de Sevilla. 
  • Libro sobre el tema: Cromofobia, de Batchelor, David – ISBN: 9788477389279 

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